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Clean Beauty: Cuidado de la piel fresco y respetuoso con el microbioma

Alrededor del 90% de los productos de línea fija de Lush son autoconservantes, lo que significa que se mantienen frescos sin conservantes artificiales. Esto hace que nuestros productos sean especialmente suaves para la piel y facilísimos de usar (¡incluso cuando son muy difíciles de hacer!). En una industria saturada con cosméticos de larga duración cargados de conservantes, Lush es un rebelde del cuidado de la piel. Sin embargo, creemos que nuestra apuesta por tu piel merece la pena. Aprovechando la corta vida útil de los productos, la formulación inteligente de los mismos y la fabricación de lotes más pequeños y frescos y su rápida distribución, nos dedicamos a ofrecerte un cuidado de la piel lleno de bondades, no de conservantes.

La cofundadora de Lush e inventora de productos, Helen Ambrosen, es una apasionada de la fabricación de productos frescos y eficaces para el cuidado de la piel de todas las edades (y lleva mucho tiempo haciéndolo). Su principal propósito ha sido siempre crear productos naturales para la piel que cuiden tanto de la barrera cutánea como de los microorganismos protectores que viven en ella. Fue pionera en el uso de ingredientes naturales y meticulosa en la formulación de productos estables que se mantienen frescos sin utilizar conservantes sintéticos, un concepto que Lush denominó "autoconservación".  

En lo que respecta al cuidado de la piel, la oferta de Lush puede dividirse en cuatro categorías:

1. Productos a base de frutas, verduras, arcilla y algas sin conservantes que duran 28 días y que se guardan en la nevera, como la mascarilla facial fresca BB Seaweed.

2. Productos elaborados principalmente con arcillas y glicerina sin conservantes que duran entre 3 y 4 meses, como la mascarilla facial y corporal Mask Of Magnaminty.

3. Productos elaborados con mantecas, aceites y aceites esenciales sin conservantes que duran 6 meses, como la crema hidratante facial autoconservante Skin Drink.

4. Productos elaborados con frutas y verduras, y con un mínimo de conservantes, que duran 14 meses, como la crema hidratante facial Skin Drink.

"Hay mucha presión para hacer productos como todos los cosméticos del sector", explica antes de añadri: "Los productos estándar pueden permanecer en los almacenes durante 18 meses antes de venderse, y tienen una vida útil de 36 meses desde la fecha de venta. Algunas de las marcas más populares también utilizan niveles realmente altos de químicos sintéticos para crear efectos instantáneos en la piel. Están vendiendo sueños a la gente y puede haber una recompensa para la piel, pero lo cierto es que al principio se notan resultados y luego un declive constante en la salud de la piel. Es un poco como exponerse al sol, cuando la piel queda radiante durante una semana más o menos, mientras que internamente se produce un daño a largo plazo. O resulta en un edema [hinchazón facial] cuando la piel trata de protegerse. Esto atrapa uno o dos folículos pilosos, lo que da lugar a una mancha, y hace que se utilicen productos cada vez más fuertes".

"Lo que siempre hemos hecho es elaborar productos maravillosos y frescos con grandes cantidades de ingredientes naturales, lo que da lugar a un producto con grandes efectos para la piel y el cabello. Utilizamos conservantes mínimos o formulaciones totalmente autoconservantes que no contienen conservantes artificiales para proteger el microbioma natural de la piel, que tiene un papel fundamental en la salud de la misma. Te decimos cuándo hemos fabricado el producto para que puedas ver su frescura, te decimos cuándo usarlo y cómo guardarlo para obtener los mejores efectos".

¿Qué es el microbioma?

El microbioma desempeña una importante función inmunológica desde el nacimiento, al salir del útero. Los bebés nacidos por vía vaginal heredan su microbioma de la madre al pasar por el canal del parto, donde se forma una rápida defensa contra patógenos como el SARM. Se cree que los bebés nacidos por cesárea heredan el suyo del contacto con los médicos, el entorno hospitalario, y de su madre después del parto. Entre cuatro y seis semanas después de nacer, el microbioma del bebé se vuelve "específico", es decir, difiere según las zonas del cuerpo. A medida que crecemos, el sexo biológico, la edad, el estilo de vida, el entorno y el origen étnico también influyen en las diferencias microbianas que nos hacen únicos.

Los microbiomas más saludables suelen estar compuestos por una comunidad diversa de microorganismos que cuidan la piel y ofrecen protección contra los patógenos que pueden causar enfermedades. Las enfermedades de la piel suelen estar relacionadas con desequilibrios (conocidos como disbiosis), como la dermatitis atópica y el acné, y una barrera cutánea deteriorada. Cuando intentamos mejorar el aspecto o la textura de la superficie de nuestra piel, podemos alterar sus condiciones, lo que altera el microbioma. Ayudar a nuestra piel a mantenerse equilibrada y sana es una función importante que puede ofrecer el cuidado de la piel.

El estilo de vida moderno ha afectado drásticamente a la salud de nuestra piel. Las poblaciones que viven en las sociedades urbanas occidentales muestran un microbioma menos diverso y saludable que las comunidades indígenas, debido a su exposición diaria a productos sintéticos como cosméticos, productos de limpieza, detergentes y otros. También carecen de importantes exposiciones tempranas a los microorganismos que se encuentran en el suelo y el agua, y que ayudan a desarrollar un sistema inmunitario sano. Nuestros comportamientos y el entorno están dañando fundamentalmente el delicado ecosistema de nuestra piel, lo que provoca "afecciones occidentales" como el acné. En lo que respecta a los cosméticos, las investigaciones también han sugerido que los productos con un alto nivel de sintéticos agotan la diversidad natural del microbioma, a diferencia de los ingredientesx naturales, y se ha descubierto que se acumulan en la piel durante días o incluso semanas después de su uso. Los ingredientes naturales tienen la ventaja añadida de que nos resultan familiares a nivel evolutivo: los cosméticos de origen vegetal han sido utilizados y tolerados por los humanos durante miles de años.

Por eso Helen, y Lush, creen firmemente que lo fresco es mejor.

Altos estándares en el cuidado de la piel y en las pruebas

Elaborar productos frescos y mínimamente conservados significa ir en contra del statu quo. Hacer productos autoconservantes significa ir un paso más allá. Muchos cosméticos contienen un alto porcentaje de agua, un importante ingrediente para el cuidado de la piel que actúa como disolvente, permitiendo que los ingredientes beneficiosos lleguen a su destino. Sin embargo, también proporciona un medio ideal para el crecimiento bacteriano. Por tanto, reducir el contenido de agua de un producto es fundamental para poder eliminar los conservantes artificiales. Esto implica un cuidadoso reajuste de la fórmula y el aprovechamiento de las propiedades antimicrobianas de los ingredientes naturales, que tienen ventajas adicionales para el cliente.

La mascarilla autoconservante Mask of Magnaminty, por ejemplo, tiene un 30% de miel, mientras que su versión con conservantes tiene un 12%. La miel es antimicrobiana, pero también tiene beneficios adicionales para la piel, ya que es suavizante, limpia delicadamente y es antiinflamatoria. Asimismo, los niveles de otro humectante, la glicerina, se han ajustado para pasar del 6% en la fórmula conservada a casi el 13% en la autoconservante, lo que da a esta versión una textura más rica y ayuda a la piel a retener la humedad. Algunos clientes pueden preferir la textura más ligera del original gracias a su mayor contenido en agua. A otros les gusta la sensación de la versión autoconservante.

Junto con un experto mundial independiente en microbiología de los cosméticos, Helen y sus colegas de Lush desarrollaron hace tiempo un sólido procedimiento de pruebas para los productos de Lush y el negocio ha crecido en torno a la premisa de que queremos hacer llegar los productos más frescos a la piel de los clientes lo antes posible.

El proceso incluye una formulación meticulosa del producto; un panel de personas que prueban los productos; pruebas microbiológicas internas y externas; y un envío rápido desde las fábricas y fechas de caducidad más cortas. Todo ello para ofrecer al cliente un producto mejor y más fresco. A cambio de una vida útil más corta, y a veces haciendo un poco de espacio en su nevera, los clientes obtienen productos llenos de bondades, no de conservantes.

Tomemos de nuevo el ejemplo de la superventas Mask Of Magnaminty. Este producto, que cuenta con una vida útil de cuatro meses, tiene que ser comprado por el cliente en los tres meses siguientes a su elaboración. Una mascarilla facial fresca como Glen Cocoa, con una vida útil de 28 días, tiene que venderse en los 10 días siguientes a su elaboración. Más del 99% de los ingredientes de ambos productos son de origen natural. En la industria cosmética, esto es inaudito.

"Cuando decimos fresco, podemos ilustrar realmente lo que es fresco", dice Helen. 

La directora de pruebas de productos, Jet Shears, está de acuerdo; su trabajo consiste en asegurarse de que estos cosméticos frescos superen rigurosas pruebas, según explica: "Nuestra política de pruebas consiste en hacerlo en la vida real, en tiempo real, en personas reales. Nos esforzamos como empresa por ofrecer los productos más frescos con un mínimo de conservantes o sin ellos. Lo que hacemos es realmente de suma importancia para dar los mejores beneficios a los clientes y es toda una alegría trabajar con productos así".

Los productos de Lush se someten a pruebas de frescura después de haber sido utilizados en situaciones reales, por voluntarios que se los llevan a casa, los utilizan y nos los devuelven. Pero Jet también tiene algunos consejos prácticos para sacar el máximo provecho al cuidado de la piel. "La higiene de las manos es importante". No querrías comer algo con las manos sucias… Y pasa lo mismo con los cosméticos. También te diría que no guardes tus productos sobre o cerca de un radiador o en la repisa de una ventana soleada, del mismo modo que no querrías comer alimentos que se hayan calentado", advierte.

"Y lo que personalmente creo que es el número uno en cuanto a cómo cuidar mejor de tus productos es utilizarlos frescos. Vive el momento. No escatimes. Aplícalos generosamente, úsalos frescos y consúmelos. No guardes nada para lo mejor: la vida es demasiado corta. Ponte tu vestido favorito y aplícate la crema que mejor te vaya".

Haz el bien a tu piel (y al planeta)

Además de la piel, a Helen le preocupa otro ecosistema cercano: el planeta. Para decirlo sin rodeos, los conservantes son biocidas, lo que significa que su propósito es destruir los seres vivos. En algunos casos, esto es claramente necesario para proporcionar un producto seguro y eficaz, y el daño puede minimizarse utilizando un conservante en la concentración más baja en la que sea eficaz. Sin embargo, un gran número de conservantes sintéticos utilizados para dar a los cosméticos esa larga vida útil no se descomponen en el agua, lo que significa que se bioacumulan y dañan las formas de vida acuática. Esto también podría tener consecuencias para la salud humana que aún no hemos descubierto.

"Los conservantes sintéticos impiden que las cosas se descompongan en el medio ambiente, por lo que cuando la gente los usa se van a los sistemas de agua", explica antes de añadir: "Pero materiales como la miel, la sal, las mantecas naturales, las arcillas y el caolín se descomponen por sí mismos y no dañan el medio ambiente de ninguna manera. Así que la creación de productos frescos, con una vida útil corta, también reduce la cantidad de conservantes que entran en las fuentes de agua e incluso en los tejidos humanos". Los compradores de las versiones autoconservantes de Dream Cream, Ocean Salt, Mask of Magnaminty y Ultrabland entre abril de 2021 y mayo de 2022 evitaron que se produjeran 425 kg de metilparabeno y 88 kg de propilparabeno entre mayo de 2021 y abril de 2022, algunos de los cuales habrían entrado en nuestros sistemas de agua.

Cuando es necesario un conservante sintético, Lush utiliza una cantidad mínima, muy por debajo del máximo dictado por la normativa sobre cosméticos. El pequeño número de conservantes que utiliza Lush (alcohol bencílico, fenoxietanol, metilparabeno y propilparabeno) también ha resultado causar menos alteraciones en el microbioma de la piel que otros en estudios de 2019 y 2021. También tenemos en cuenta la concentración. La investigación ha descubierto que los conservantes artificiales utilizados en los niveles máximos permitidos en la legislación pueden tener un efecto perturbador en el microbioma de la piel aunque podrían inhibir el crecimiento microbiano en niveles más bajos. Por ejemplo, el metilparabeno. Un estudio descubrió que inhibe a los patógenos Escherichia coli y Staphylococcus aureus cuando se utiliza a una concentración del 0,2% en una fórmula -la mitad del máximo permitido por la legislación europea- y que lo hace con una alteración mínima del microbioma de la piel. 

"Los productos mínimamente conservados ofrecen a los clientes una opción si les preocupa la falta de conservantes sintéticos. Ofrecemos algunos de nuestros productos más vendidos, como Dream Cream y Mask of Magnaminty, en dos formatos como elemento de servicio al cliente: uno conservado y otro autoconservado. También sabemos, por los comentarios recibidos, que algunos clientes no quieren que se manipule su producto de cuidado de la piel: les funciona tal cual, con esa pequeña cantidad de conservante en su interior".

El trabajo más reciente de Helen ha sido reformular cinco de las cremas hidratantes faciales de Lush, muchas de las cuales creó por primera vez con el cofundador Mark Constantine hace décadas. 

Ha sido un trabajo minucioso, pero ha merecido la pena. Reduce el contenido de agua y reequilibra cuidadosamente las fórmulas para asegurarse de que siguen funcionando bien en la piel. Podríamos considerarlos como versiones superconcentradas de las originales: no es necesario utilizar tanta cantidad y se ha eliminado la preocupación por los conservantes. Mejor para los clientes, mejor para el personal que fabrica nuestros productos a mano y mejor para el planeta. Pero seguimos teniendo las versiones conservadas de estas cinco cremas hidratantes para aquellas personas que adoran las originales. 

"Para los clientes que quieran los beneficios de las fórmulas autoconservantes pero con una textura más ligera, pueden probar a mojar su piel antes de aplicar una pequeña cantidad de crema hidratante para reintroducir parte del contenido de agua. Eso sí, asegúrate de secarte la mano con una toalla limpia antes de aplicarla".

Crear productos que tengan un gran impacto en los clientes, pero uno mínimo en el planeta, es un trabajo que requiere esfuerzo, pero Helen no muestra signos de querer tirar la toalla.  El trabajo de su vida continúa, aunque atribuye la capacidad de crear productos tan frescos y autoconservantes a la infraestructura empresarial creada por colegas con ideas afines, además de al inteligente equilibrio de las fórmulas.

"Llevamos décadas creando procesos que nos permiten elaborar estos maravillosos productos frescos con grandes cantidades de ingredientes naturales, de los que disfrutan millones de personas en 49 países diferentes. Y, al hacerlo, hemos iniciado una revolución cosmética, sin siquiera darnos cuenta", expone.

Elegir un producto Lush significa realmente dejar el mundo más limpio de lo que lo encontramos.

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